Volverán las oscuras golondrinas
ALC Ciudad, 05 septiembre 2006.
Joaquín López Compañ
La agilidad laboral de la Justicia, para infortunio de la buena salud de la ciudad, camina lenta pero camina. Han pasado generosamente tres largos años, desde que un importante número de concejales -hasta nueve de los electos en la oposición- expusieron su desasosiego y solicitaran del primer edil del gobierno municipal, que se debatiera en sesión plenaria las conclusiones a las que había llegado la Comisión Especial de Investigación sobre la gestión de Mercalicante, empresa mixta participada por nuestro Ayuntamiento…
Pero lejos de revelar el señor Alperi a los ciudadanos y sus representantes lo que había ocurrido en la empresa con acciones municipales nuestra primera autoridad electa por mayoría, decide como es habitual, escudar la petición, denegando la convocatoria e interponer recurso contra la sentencia dictada por el Tribunal Superior de Justicia, aunque para ello se tenga que utilizar, como viene siendo costumbre, los dineros púbicos que todos aportamos al municipio. Pero por desdicha para nuestro Consistorio, la decisión de los magistrados, pinta en bastos y cuando el Alto Tribunal decide ratificar su sentencia, obliga y condena al Ayuntamiento -que aunque parezca lo contrario es de todos- a pagar los costes de esta parte del proceso judicial utilizando pólvora de rey para sufragar el importe ocasionado. Pero aquí no termina el cuento, porque además, impone la obligación de convocar sesión plenaria, donde se deberá debatir y explicar a los ciudadanos lo que ha ocurrido en el escándalo financiero, que como fue publico y notorio tiempo atrás, apareció un vehículo de competición, se apuntó un despilfarro económico y se descubrió un edificio de cuatro alturas.
Actuaciones estas, que fueron realizadas en el complejo y de las que nadie, absolutamente nadie, sabía nada de ellas, por lo que me pregunto: ¿Cómo se explica que un presidente no sepa lo que pasa en su feudo?, ¿cómo se entiende que una empresa mayoritaria, participe en la alta competición automovilística?
Desde luego, la situación en esta ocasión, la pinta en oros el mismo que al parecer se ha evaporado, eclipsado o desaparecido, vaya usted a saber hacia donde, pero una cosa sí ha quedado clara, que presumiblemente el pueblo de Alicante conocerá, cuando nuestro Consistorio lo tenga a bien, las conclusiones de la fabulosa historia de lo que ocurrió en el proceso de gestión de la entidad almacenista y en parte municipal. Siempre y cuando, nuestra superior autoridad no vuelva a vulnerar los derechos constitucionales de los ciudadanos a participar en la cosa pública, cuestión que ha creado precedente en este caso concreto, pues como dice el Tribunal Supremo, «no celebrar la sesión» atenta contra los derechos constitucionales de los ciudadanos a participar en los asuntos públicos, lo que nos lleva a pensar, que los ciudadanos de Alicante, solo sirven para votar cada cuatro años.




