La mujer de La Florida

Ene 14, 2019 by

ALICANTE, A CINCO DE MAYO DE 2017. Nos enteramos con mucho pesar del fallecimiento de Felicidad Sánchez, una mujer, una señora, una dama y una madre para todos y cada uno de los vecinos del barrio de La Florida.

Feli, como la conocíamos, nos ha dejado en silencio durante la madrugada de un miércoles, tres de mayo, en el mismo umbral de las nueve décadas. Hoy sus restos reposan en paz en el panteón familiar del Cementerio Municipal Nuestra Señora de los Remedios… Requiescant in pace anima tuam

A veces hay ocasiones que no resultan fácil escribir y esta es una de ellas. Ha muerto. Se ha marchado y nos ha dejado una dama que no volverá al barrio que tanto anheló. Una mujer luchadora que ha vivido y participado en todas las actividades del barrio. Ahora en su negocio, hora en la asociación, hora entre las hogueras y hora en el espíritu de la iglesia católica participando y reivindicando para mejorar su entorno y su barrio. Pero después de todo cabría preguntar ¿cómo despertará La Florida sin Felicidad? Pues todos los que la visitábamos sabemos y conocemos que se encontraba debilitada y alejada de la vida pública pero, a pesar de todo, nunca abandonó y siempre estuvo activa, consciente y presente en su entorno, con sus amigos, su familia y sobre todo con José María Hernández, amigo de toda la vida, y colaborador inseparable de la presidente de la asociación de vecinos La Voz de la Florida. Bien es cierto que todavía están vivos los recuerdos conquistados por la asociación y la generosa participación en la Plataforma RENFE y también sigue presente, cómo no, el bien merecido reconocimiento de la Gala Importantes del diario Información con la que fue galardonada, así como otras muchas consideraciones ofrecidas a la empresaria de una humilde papelería del barrio que también fue sede auxiliar de la sempiterna asociación vecinal. Esa fue Feli, mi madre no biológica, una mujer de rompe y rasga, una mujer de banderas, una luchadora y una estrella que cuando más oscura es la noche en el cielo más resplandece para indicar el camino que debo seguir en el futuro… Ego multum desideramus.

  • El sol en tu rosto, la brisa en tu pecho.

  • Aferrada al cabo y en pie en la popa.

  • Navega, dama, que el océano de los océanos es tuyo.

  • Dama de Cristo que has jurado ante Dios, sólo ante y por Él.

  • Dama de Dios que has luchado por los valores… llega a tu puerto.

Que ahora está en el cielo cuidando de nosotros, vivamos pues felices para que su alma se sienta feliz y recordarla con alegría, así valoraremos cada una de sus enseñanzas porque ahora aduerme el sueño eterno… et postquam fuerit expergefactus Deo.

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