Una jornada de investidura inolvidable
QUE ADEMÁS INVITA A PREGUNTAR ¿quién ha dado la potestad de cerrar el paso de la vecindad a la casa del pueblo?
Elx, a 16/06/2019. Don Pero
La inolvidable investidura municipal ha dejado un amargo sabor a desengaño para algún vecino de la localidad dispuestos a poder asistir a la toma de posesión del nuevo arco municipal resultante de las pasadas elecciones de mayo. Naturalmente, consulta la asistencia pública del evento, se recibe la inesperada respuesta: si tiene invitación pasas y si no, no pasas. Lo que abre ineludiblemente la pertinente pregunta ¿quién ha dado, pues, la potestad u orden para cerrar el paso de la vecindad a la casa del pueblo? Por lo que bien se puede afirmar que la evidencia viene siendo muy seductor para algunas y algunos electos convidar mediante invitación a cierto sector de la población ilustrada, por aquello de la admiración, a la toma de posesión o investidura de la electa municipalidad que ha cosechado su recién estrenado estatus de privilegio después de invocar a la población ilicitana a votar en los comicios del pasado veintiséis donde todos en especial: conservadores, liberales, centralistas, socialdemócratas, y ninguno en particular; solicitaron, pidieron, rogaron e incluso suplicaron, con verdadero ahínco, la participación masiva de todas y cada una de la personas empadronadas en el municipio ilicitano.
Naturalmente, alcanzado el privilegio remunerado. Mis felicitaciones por la reciente toma de posesión. Aunque se deba señalar que el actual paternalismo institucional todavía contempla el viejo despotismo ilustrado: todo por el pueblo, pero sin el pueblo. Lo que viene a confirmar el por qué de la misiva. Hechos que muestran, una vez más, la innecesaria y mucho menos práctica presencia del ciudadano de a pie en el evento. O que ni siquiera viene a ser útil e interesante la asistencia del vecino en el acontecimiento. Y que tampoco es imprescindible que el pueblo soberano asista al acto por no tener la oportunidad de acceder, sin invitación, a la celebración. En suma, que no es precisa la presencia de esos también electores, que por razón de no haber sido llamados a la peripecia no estén en el salón de plenos. Esto es, crónica de concejales municipales a la que el pueblo elector se tiene que resignar contemplar por medio de la tecnología digital de una pantalla de televisión instalada en la plaza pública del pueblo. És a dir, en l’ espai limitof junt al vell mercat d’ abastiments d’Elx, o en su defecto desde la tele de su propia casa.
Pues el argumento oficial utilizado, según protocolo; para que el vecino de a pie no halle un mínimo espacio en la casa del pueblo, obedece al reducido aforo municipal. Esto es, no eres digno de entrar en mi casa, pero con una papeleta tuya bastará para sentarme; en alguno de los veintisiete escaños que componen el arco municipal, y que, por cierto, tú me has otorgado. Gracias de corazón por tu participación. ¡Pero te queda en la calle por no tener invitación!




