TEMPLARIOS.
TEMPLARIOS EN TIERRAS HISPANAS
Tras la fundación de la hermandad del Temple en Jerusalén, los templarios recibieron ayudas de Europa y enviaron emisarios a Occidente. En los reinos ibéricos encontraron una entusiasta acogida entre los monarcas y nobles que apoyaban su santa misión.
Autoría
José Luis Corral
MEDIEVALISTA Y ESCRITOR
JERUSALÉN, EPICENTRO RELIGIOSO.- La mezquita de Al-Aqsa, situada en el Monte del Templo, fue cedida a los nueve fundadores de la Orden para que se estableciesen en Oriente.
ENCOMIENDAS IBÉRICAS
Los templarios dispusieron de cerca de un centenar de encomiendas y de otras tantas fortalezas en los reinos cristianos peninsulares, además de centenares de propiedades y rentas en numerosas aldeas, villas y ciudades. A veces se han incluido como encomiendas lo que eran meras posesiones, pues una encomienda requiere de una cierta organización, con un convento, un comendador al mando y varios hermanos templarios viviendo en comunidad.
En la corona de Castilla y León, las mas importantes fueron la de Faro (A Coruña), Ponferrada (León), Benavente (Zamora), Ciudad Rodrigo (Salamanca), Montalbán (Toledo), Caravaca (Murcia) y Jerez de los Caballeros (Badajoz). Sus posesiones también se extendían por Galicia y León, llegando hasta Extremadura, donde se implantaron con gran rapidez gracias a las importantes donaciones de Fernando II de León entre 1157 y 1188. En Castilla, el fracaso en Calatrava de 1157 los relegó a un segundo plano, por lo que su implantación fue menor que en el resto de los reinos hispanos.
En cuanto a enclaves templarios en la península Ibérica, en la Corona de Aragón destacaron los de Novillas, Monzón, Zaragoza, Alfambra y Cantavieja (Aragón), Castelló de Ampurias, Corbins, Grañena, Miravent y Horta (Cataluña), Burriana, Chivert y Peñíscola (Valencia) y Mallorca; la presencia templaría fue destacada en el Bajo Ebro y en la frontera turolense ante el islam… En Portugal, las de Tomar, Pombal, Monsanto y Açafa fueron dotadas de fortalezas que contribuyeron de manera decisiva a la reconquista de la mitad sur de ese reino.
ENIGMAS DE LOS SEÑORES DE CAPA BLANCA
El trágico final de los caballeros de la cruz ha desencadenado numerosas teorías sobre los misterios en torno a la Orden del Temple, hasta tal punto que los adjetivos «proféticos», «esotéricos» o «legendario» son los más habituales con respecto a los templarios… Sus símbolos, como la cruz patada, el estandarte blanco y negro, el sello con dos caballeros sobre una sola montura, o la presunta maldición del último maestre en su ejecución y el destino de su fabuloso tesoro han dado lugar a decenas de especulaciones sin sentido… En relación con la leyenda del Temple en la península ibérica, las más notables son las que relacionan a los templarios con la búsqueda del Santo Grial. Hacia 1195, un trovador de la Orden llamado WOLFRAN VON ESCHENBACH escribió el largo poema PARSIFAL, en el cual presenta a los templarios como guardianes del Grial, custodiado en un castillo ubicado «en las montañas del norte de la península ibérica», al que da nombre de Monsalvat; esta fortaleza se ha identificado con San Juan de la Peña (Aragón), con Monserrat (Cataluña) o con el castillo de Tomar (Portugal).
También se ha atribuido, sin el menor fundamento, a los templarios la fundación de edificios «mágicos», como la iglesia de la Vera Cruz (Segovia) o la ermita del Cañón del Río Lobos (Soria), además de numerosas leyendas en torno al Camino de Santiago o el culto a determinadas reliquias. Todo ello en una vorágine de conspiraciones, mitificadas y ritos secretos sin otro fundamento más allá de la mera fabulación.




