Sueños
Cuando… los sueños, sueños son… «Una ilusión, una sombra, una ficción, y el mayor bien es pequeño; que toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son». La vida es sueño, ya lo decía Pedro Calderón de la Barca, y si ya las fronteras son indeseables de por sí, mucho más lo serán si se construyen por detener ilusiones o…
SUEÑO, sábado, 21 de marzo de 2009. Era por la tarde cuando un grupo militar, Junta Directiva compuesto por diez personas, se reúnen en asamblea en el cine del «Tío Quito» y un Guardia Civil uniformado -protagonista del acto- sube los peldaños de la escalera hasta alcanzar donde se encuentra sentada la Junta Directiva para contar el problema que ha ocurrido en el seno militar. Luego, el agente habla con sus compañeros del Cuerpo y se marcha a otra sala: «la conspiración está servida». […] En sala contigua, separada por un claustro, se ha reunido la Junta Militar cuando el Príncipe aparece vistiendo un antiguo uniforme color caqui que representa a un corneta y lleva guantes negros. El Guardia Civil lo ve desde la oscuridad y el Príncipe también se da cuenta de la presencia del agente, pero el sonido de la corneta de ordenanzas anuncia al agente de la benemérita que se ha de marchar para despojarse del uniforme y vestir de paisano. Es entonces, en la habitación, cuando aparece una persona acompañada de otras dos -nadie de los recién llegados viste uniforme- pero entran en la habitación y empiezan a interrogar al Guardia Civil que ya se ha cambiado, tras el interrogatorio es arrestado […] Asimismo y desde una perspectiva omnisciente se contempla un paisaje exterior y una escalera que conduce hasta la terraza desde donde se observa la paya y una carretera que conduce hasta una ciudad. El agente benemérito ha sido arrestado y el grupo se detiene junto a un poste de iluminación, pero en un descuido del trío el benemérito se aleja de los demás hasta un siguiente poste donde de nueve es arrestado. En ese momento, un vehículo descapotable, conducido por una mujer morena de cabello oscuro, atropella a los ocupantes de la calzada y el Guardia Civil, ante la confusión, percibe la oportunidad de zafarse del arresto y escapa del lugar… ENTONCES DESPERTÓ.
SUEÑO, domingo, 17 de mayo de 2009. Un turismo SEAT 127 se accidenta contra un camión de basura. El herido resulta llamarse Salvador. El otro conductor y yo mismo socorremos al accidentado que no puede salir del vehículo. Decidimos empujar el turismo hacia atrás pero estamos apunto de colisionar con un vehículo agrícola que llevaba varios remolques. El conductor del tractor sortea la situación dando varios giros al volante y al final consigue estabilizar la carga que transportaba. Seguimos empujando el turismo hasta un descampado de tierra húmeda y tras la acción me alejo del lugar […] A una boda donde una mujer desconocida, rubia, vestida de blanco y que porta velo del mismo color, resulta ser la novia que está embarazada. El novio muestra ser bastante torpe -en pleno banquete se ha escondido tras una columna-. Yo no salgo de mi asombro. No conozco a nadie y ni siquiera sé qué hago aquí pero acompaño a la novia hasta la mesa que ha de ocupar mediante unos pasos de baile, y tras un giro, permitió que la mujer se siente en la silla. Sin embargo, no lo hace porqué alguien dice que ese lugar está reservado para otra celebración […] Algunos comensales se han sentado en las mesas situadas a la izquierda. Al acercarme, una vez más al acontecimiento, aseguro de que el sitio que la novia debe ocupar es el correcto, y, fue entonces, cuando descubrí que en el lugar había una botella de champán con el nombre de los contrayentes y uno de ellos correspondía al de la novia; asimismo también encontré un pequeño velo de color blanco, pues, sin lugar a dudas, ese era el lugar reservado […] Abandono la búsqueda para dirigirme donde la novia e indicar el lugar designado, y así, haciendo la misma danza adelantada acompañé a la mujer a que ocupara el lugar que por honor se le otorgaba […] Y fue entonces cuando al salir a la calle vistiendo traje gris con rayas, caminaba por la acera cuando empezó a llover, subo el cuello de la chaqueta para protegerme y de soslayo percibo a mi izquierda, en un portal, a quien fue mi suegro, su mujer y mi hija dibujados en el seno de un borrón oscuro donde ocultan a quien fuera mi esposa y que expresó: «Pues sí que ha progresado éste» […] La lluvia seguía arreciando y tras de mi dos mujeres se aceran cuando en ese preciso instante me cruzo con una tercera mujer que viste traje de fiesta de diferente tonos de color azul y viene acompañada de una niña. Las mujeres que caminan por detrás le comenta la una a la otra «por qué difamas cosas que no son ciertas», no obstante, la mujer de azul se mostró ofendida […] Cuando dejó de llover y llegué a casa. La puerta está oculta detrás de otra puesta de madera de color blanco. Entre en casa y la encontré desconocida. Estaba en ruinas, crucé el umbral y al girar al exterior no encontré la escalera pero halle un enorme caudal de lluvia con agua sucia mezclada con barro; consigo alcanzar la cota mal alta del lugar y desde la atalaya miro hacia abajo y descubro una necrópolis de donde surgen figuras brillantes color púrpura. Los entes toman forma y se dispersan por los huecos recónditos de las ruinas. Aún no saben que me encuentro allí. Algunas encarnaciones se enfrenta unas a otras. La pared de la atalaya donde me encuentra está repleta de neumáticos de automóvil. El agua sucia sigue subiendo. Algunos espectros han llegado hasta donde me encuentro pero no se han enterado de mi presencia. Una de las apariciones tropieza con un cable provocando cortocircuito y cayendo de bruces al vacío. Los otros se percatan del hecho y miran hacia arriba lo que les permite descubrir mi presencia. Se dirigen ha donde me encuentro. Entonces arranco las rudas de la pared para defenderme y las tiro contra ellos, pero uno ha conseguido escalar hasta la atalaya y está apunto de alcanzar el lugar que ocupo cuando una de las ruedas se desprende cae sobre él y lo lanza al vacío… ENTONCES DESPERTÓ.




