Seguridad sin sentido
ALC Ciudad, 21 junio 2007.
Joaquín López Compañ
Esta misma mañana he tenido la oportunidad de visitar uno de los muchos centros comerciales instalados en la ciudad que se levanta espléndido en las zonas más populosas de Alicante -¡si!- Uno de esos que permite a los usuarios adquirir cualquier producto que desee, audiovisual, cibernético, línea blanca,textil, zapatería, joyería, refrescos y alimentación…, así hasta un largo etcétera de útiles imaginables que podamos necesitar, los encontramos en los grandes almacenes, que además, también alberga las mayorías de salas cinematográficas de Alicante. No cabe la menor duda que el inmueble erigido es impresionante.
El segundo sótano ha sido destinado para aparcamiento, lo mismo que el primero, pero este último se encuentra en superficie, permitiendo acceder sin problemas hasta el elevador con vistas y a las rampas mecánicas que trasladan al usuario hasta la primer planta, destinada al uso comercial -lugar que visité-, pues no precisaba acceder a la segunda, donde encontramos las salas cinematográficas y los locales destinados a la restauración, entre otros espacios reservados al comercio.
Resulta difícil de entender que una salida de emergencia en una gran superficie comercial esté sellada con bridas
Pero centrándome en el asunto que ocupa y después de traspasar el umbral de acceso por supuesto arcado con los respectivos testigos de seguridad, me dispongo a recorrer las diferentes avenidas de la gran explanada que presenta una de las diáfanas plantas del edificio. Al llegar al destino paré frente a la estantería que se encontraba repleta con detergentes líquidos, granulados y en pastillas, así como los suavizantes para ropa en sus diversas formas, clases y colores.
Una vez recogida la mercancía que necesitaba y tras detenerme un instante observando la sección textil, atiborrada de pantalones, camisas, suéteres y calzado deportivo y playero, me traslade hasta donde se encuentran alineadas las cajas registradoras, por donde debo pasar para abonar los artículos que he cogido.
Es de suponer que las medidas de seguridad que poseen estos edificios deben ser -sin lugar a dudas y como su propio nombre indica- medidas de seguridad pensadas y construidas para proteger la integridad y confianza del usuario, empleado, proveedor, personal de mantenimiento, de oficinas y de seguridad, en cuanto a incendio fortuito se refiere -faltaría más-.
Pero lo que no me quedó muy claro fue la imagen observada y, que anteriormente refería -¿cómo se explica que una salida de incendios se encuentre sellada con bridas? La verdad no lo entiendo.
¿De qué sirve una emergencia sellada? Si en el hipotético caso fortuito -nadie-, absolutamente nadie va ha pensar en ese preciso instante liberar brida y, si al cierre precintado le añadimos que la cajera en servicio no dispone de una simple tijera para cortarlo, me preocupa encontrarme dentro del edificio, por lo que me pregunto: ¿A quien se le ha ocurrido la brillante idea de cerrar una salida de emergencia?¿Dónde está la inspección que sanciona estas actuaciones?
La situación contrastada, abre la puerta a pensar varias hipótesis que se podían argumentar y que no viene al caso hacer, pero lo que sí queda claro es que los centros comerciales en la ciudad son lo mejor que nos ha podido llegar, siempre y cuando, no se produzca espontáneamente un confuso siniestro en el edificio comercial.




