CÉFIRO

Sep 3, 2022 by

El viento

  1. Vivo en una pequeña isla, donde puedo moverme libremente por el mar cerca de la costa. Aquí resido con mis hijos, soy responsable del control de las tempestades, ya que Zeus me ha dado el poder […] Los dioses suelen acudir a la isla solicitando mi ayuda para destruir algún enemigo.

También los héroes han intentado recabar mi favor y me han visitado para solicitarme ayuda en algunas expediciones…

A uno de ellos, lo encontré muy agradable, el pobre estaba afligido y llevaba muchos años vagando por las inmensidades e intentando regresar a su hogar. Así, cuando partieron, decidí hacer un regalo que debería ser usado con muchísimo cuidado. Sin embargo, en un descuido del paladín, la tripulación abrió el obsequio y…

Desde la noche de los tiempos, he cruzado con aliento, lagos arroyos y fuentes. Montes, riscos y collados. Valles, bosques y senderos. Cuevas, huecos y agujeros…

He pasado por canales y también por continentes.

Cruzado los anchos ríos, los mares y los torrentes.

Estos fueron los lugares¿Por qué no?

Los alicientes, que hemos ido narrando a lo largo del presente.

Hasta el abismo, bajando para buscar el averno.

Subiéndome a la cima, en la torre del convento.

Llegándome a la cripta, del viejo sacramental, donde únicamente he pasado 

Sólo por curiosear…

En los pueblos y en las plazas, calles, ciudades y fuentes.

Silbando por las esquinas, rincones, casas y puentes…

El hospital he alcanzado, puertas a franquear…

Me filtro por las ventanas, las rendijas, y el hogar.

Saliendo por cerraduras, envuelvo con mi dulzura. El talle de tu rosal…

¡Cómo acaricio tu pelo!…

Mi calor es infernal…

Arraso por los desiertos, las llanuras y el corral…

El frío cuaja riachuelos deteniendo sin consuelo.

Saltos, chorros y cascadas. Lagos, ríos y pantanos…

Las nubes son aliadas. Con la lluvia no hay igual...

El barro anega los campos, los caminos y el umbral.

Empujando voy severo.

Chaparrones y aguaceros, trasladando sin consuelo.

Cortinas, gotas y velos…

Volcadas del negro cielo, en otro lejano lugar…

Derrámense las lloviznas en sereno humedal,

en láminas de los ríos y en el corazón del mar…

Este ha sido el legado, el que debo confesar.

Me abrazo por tu cintura, me escondo en cualquier lugar.

Serpenteando tu silueta, hasta poder penetrar.

En la noche de los tiempos… el del juicio final.

¿Quién ha narrado los cuentos?

Sólo el viento. Nadie más.

Joaquín F. López

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