Asunción Sánchez Zaplana

Jun 7, 2019 by

Analista de Aguas. Formadora de Formadores Scout y Voluntariado. Nace en Alicante un día, once de noviembre de 1965, hija de Honorio y Asunción. La protagonista Asunción Sánchez es la mayor de cuatro hermanos: Honorio, Alicia y Antonio.

Suni, como se le conoce, formaliza estudios en Carmelitas, Calasancias y Jesuitas. Se licencia en Ciencias Químicas y es titulada Agente de Igualdad por la Universidad de Alicante.

De familia de origen valenciano -sus bisabuelos y abuelos son de la Vega Baja-. Pero su infancia se desarrolla en la ciudad de Alicante y concretamente en la zona de la Estación de Autobuses. Empieza viviendo en la calle Pintor Aparicio y después en Plaza Galicia (antes Padre Vendrell y luego Eusebio Sempere), de religión católica acude a la parroquia diariamente.

Su Primera Comunión la celebra en Capuchinos de la calle Reyes Católicos y la homilía verdaderamente no se hacía tan larga como se hace ahora. La catequesis le vino muy bien por llevarse a cabo cerquita de casa pues vivíamos en Pintor Aparicio y recuerdo que iba a la predicación y me pusieron no sé si a petición o a lectura, pero fui de las pocas que participó.

En cambio ahora se da más participación a los niños

EN AQUEL TIEMPO SE ELEGÍA A UNOS POCOS y recuerdo que comulgué con los vecinos del barrio; unos niños que vivían justo en la puerta de al lado de casa y que eran también tres chicos y una chica.

Comulgué con el chico porque tenía mi misma edad

Además recuerdo también de los dos trajes. Entonces tenías el traje de comunión que era más el blanco y el más bonito.

Luego estaba el otro, el que compró mi madre.

Ese lo recuerdo muy bien porque tenía unas flores y era como el traje más bonito que te han comprado (además del propio de la comunión) y claro vino toda la familia desde Almoradí y mis tíos que ya vivían en Alicante.

Evidentemente hubo pocos primos porque todavía no habían nacido todos.

Recuerdo mis primeros prismáticos que no eran como los de ahora y además también recuerdo una cama llena de regalos.

La casa familiar o piso de Pintor Aparicio lo recuerda por tres lugares muy especiales: el enorme pasillo utilizado por mis hermanos para empezar a caminar -sobre todo mi hermana a la que le costó un poquito más empezar-. Luego estaba la habitación de mis padres donde los domingos y festivos nos reuníamos los cuatro hermanos.

Mi padre ha sido autónomo y tenía muchas tareas pero también ha trabajado en una entidad financiera. Bueno, sobre todo, se ha dedicado a la representación de productos veterinarios.

Ha hecho muchas cosas. Ha sido un hombre muy emprendedor porque se marchaba por la mañana y regresaba por la noche yendo y viniendo de Almoradí.

Luego, en su última etapa: también visitaba todos los días las ciudades de Alicante y Murcia.

En cambio ahora está enfermo y en casa, y vive anclado a una silla de ruedas.

Como venía diciendo: en esa habitación donde íbamos los domingos a jugar en la cama y disfrutar de ese ratito que antes tenían las familias (digo antes porque ahora la vida es de otra manera) y despertábamos a mis padres.

Esa era la habitación que estaba al principio de la casa.

Luego estaba el pasillo, más largo, y la zona del comedor más pequeñita. Además también estaba la cocina chiquitina.

Eso era cuando aún no estaba el pequeño.

Después, cuando estuvo el nene (calculo que a mis ocho años), es decir cuando hice la comunión, nos trasladamos a otro piso algo más grande y que daba mejores posibilidades porque mi hermana y yo nos acostábamos en la misma habitación mientras que los chicos tenían un cuarto para cada uno (aunque las habitaciones contaban con dos camas).

Luego estaba la cocina, algo más grande, ya que era una casa un poquito más adaptada a una familia numerosa como siempre hemos sido.

Recuerdo que siendo más mayor, cumplidos ocho años, me crié más en el entorno de la Plaza Galicia -aunque siempre he sido muy de estudiar- de vez en cuando bajaba a jugar un poco. Pero mi infancia se desarrolló más en lo que los alicantinos llamamos “el paseíto de las palomas”. Esto es, la Plaza de Calvo Sotelo.

Allí era donde mi madre y las amigas nos llevaban a jugar y como al principio iba a las Carmelitas (esto sé que resulta curioso a la gente de ahora) que antes estaba en el centro de Alicante. Ese pequeño transito permitía que llegáramos a tiempo de merendar (dependiendo de los meses que fueran del año) y a poder jugar en dicho entorno. Asimismo, en otras ocasiones, visitaba al abuelo que llegaba con la exclusiva a la Estación de Autobuses. Ese era, pues, el Alicante de aquel entonces.

Además, mis tíos también tenían una tienda por el centro que por cierto aún siguen manteniendo mis primas. Por lo cual ese era mi principal entorno de juego.

Además de viajar al pueblo los fines de semana.

Mis padres, que son de la Vega Baja, aprovechábamos (aunque algunos domingos también los pasábamos en Alicante) muchos fines de semana paras desplazarnos al pueblo en el autobús con el abuelo o bien en nuestro propio coche.

Casi siempre en coche porque en el pueblo está la mayoría de familia.

Y pasábamos el fin de semana visitando a familiares o yendo al mercadillo de los sábados.

Recuerdo, además, las dos casas que hemos tenido en Alicante pues siempre han sido segundos pisos porque en Eusebio Sempere también vivíamos en un segundo. En cambio, en Almoradí, la vivienda era de planta baja donde había aquellos braseros de carbón que luego fueron eléctricos.

En casa siempre ha habido mesa camilla. Ahora ya no claro. En cambio, en el pueblo, sí que estaba el brasero de carbón y cuando se encendía quemaba los faldones pues teníamos que tener muchísimo cuidado porque siempre se quemaba sí o sí.

Luego, en cuanto a sirvientes nunca hemos tenido, no recuerdo que nadie haya venido a casa. No obstante, mi madre sí ha tenido alguna ayuda puntual -pero servicio como se entiende- nunca hemos tenido. Si acaso una persona que durante un día ayuda puntualmente a las labores, eso sí que lo hemos tenido porque verdaderamente cuando vino el pequeño de la familia, los abuelos de Almoradí (los padres de mi padre) vinieron un tiempo a casa porque claro: cuatro en la familia con horarios escolares diferentes, y autobuses distintos, era un problema y aunque luego nos cambiaron de colegio siguió siendo problemático ya que eran otros autobuses sin añadir el tiempo que se perdía (no puedo concretar cuanto) pero los abuelos estuvieron en casa durante todo ese tiempo.

¿Cómo se desarrollaron sus relaciones?

La mayoría de mis relaciones se forjaron dentro del grupo Scout ya que ahí estaban mis hermanos y también mis primos. Todos estábamos dentro del grupo y casi toda mi red social se creó en aquel grupo. Ahí también fue donde conocí a mi marido Ginés Lifante.

¿Cómo se acercó al mundo político?

En el mundo político soy miembro del Partido Popular de la Comunidad Valenciana (PPCV) con el que desde 1999 he formado parte de los gobiernos municipales del Ayuntamiento de Alicante y en ese mismo año se me nombró Concejala de Acción Social y Medio Ambiente siendo reelegida en 2003, 2007 y 2011. Además de sumar en esas fechas las competencias de Teniente Alcalde.

Luego, en diciembre de 2012 me nombraron -por el entonces presidente de la Generalitat Valenciana Alberto Fabra- Consejera de Bienestar Social, y tras las elecciones a Cortes Valencianas 2015 fui remplazada en el cargo a tenor de entrar el nuevo Gobierno Autonómico.

Así que, en las municipales de ese año, me presenté candidata a la Alcaldía de Alicante logrando ser la más votada -cabe destacar que mi partido perdió diez concejales respecto a los anteriores comicios 2011. Por lo que he pasado a ser concejala jefa de la oposición en un gobierno municipal de coalición -cango que abandoné el 15 de enero de 2016. Al mismo tiempo de liderar la oposición en el ayuntamiento alicantino también paseé a ser parlamentaria en el Senado de España tras ser electa en los comicios generales de España, celebrados en diciembre de 2015, como número dos de la lista popular en la circunscripción de Alicante y nombrada el 13 de enero de 2016. Como senadora he sido portavoz de la comisión parlamentaria de Cooperación Internacional para el Desarrollo, Viceportavoz de la Comisión mixta de Relaciones con el Defensor del Pueblo, Vocal de las Comisiones de Medio Ambiente y Cambio Climático, y de Sanidad, y Servicios Sociales.

La infancia

Esta versátil mujer nacida en Alicante con bisabuelos y abuelos valencianos -vecinos de la Vega Baja. El abuelo Manuel, mutilado de guerra, era el recaudador de la única línea de autobuses “La Serranica”, también conocida como “la exclusiva”. El pueblo lo apodaba “Manolo el manco” porque le faltaba una mano. Su otro abuelo, Roque, que también tenía mote familiar (los menúos) porque el pueblo lo apodaba “Roque el menúo”.

DEBO ACLARAR QUE EL ABUELO Manuel era más conocido por ser el que transitaba diariamente en los autobuses de línea.

Naturalmente me he criado en la zona de la Estación de Autobuses de Alicante porque empecé viviendo en la calle Pintor Aparicio, muy cerca de la estación, y después en la Plaza Galicia (antes Padre Vendrell y luego Eusebio Sempere).

He viajado mucho en autobús porque después de acudir a la parroquia me desplazaba a la estación y me iba con el abuelo al pueblo. Así que he tenido una infancia normal en el seno de una familia numerosa.

Creo que los mayores somos los responsables de abrir el paso a todo porque es verdad que los hermanos mayores marcamos un poco la pauta. Mis hermanos se llevan poco tiempo entre ellos: unos catorce meses. Sin embargo, con el pequeño, sí que me llevo más de siete años. Ellos se han criado más juntos. Pero en mi caso, que soy la mayor, mi infancia ha sido muy normal. La infancia de una niña que va al colegio con muchos hermanos.

Mi madre, ama de casa y madre de cuatro hijos, la pobre iba loca llevando a uno y trayendo al otro. Además de tener a toda la familia en Almoradí. Por lo que los abuelos se tuvieron que venir a echar una mano a casa pues resulta muy complicado tener que atender a todo cuando no tienes a nadie ni a ningún familiar que te ayude.

Porque tener que criar a cuatro hijos. Además del invisible trabajo de la casa (muchas veces no reconocido en las mujeres) es una cuestión que he podido comprobar en mi madre.

Sin olvidar los fines de semana o las vacaciones en el pueblo y el verano en Torrevieja, donde los abuelos tenían una casita.

En esencia que he vivido una infancia muy normal.

La infancia de una niña que siempre va al colegio con muchos hermanos (si hablamos de la etapa de ocho, nueve o diez años) que es un poco la infancia. Pero a partir de los onces o doce, con la parroquia de los hermanos capuchinos, empecé a formar parte del Movimiento Scout Católico (ese fue mi entronque con el voluntariado infanto-juvenil). Ahí me formé.

Naturalmente también tenía reuniones todos los sábados.

Luego, en ese mismo lugar, me hice monitora y llegué a ser jefa de ese Grupo Scout (fui la primera mujer jefa de grupo). Creo que tenía entre veinte o veintiún años e hice una formación complementaria en Alicante para poder llevar grupos de chavales y adolescentes. Me forme monitora y de ahí mi ordenación de Formadora de Formadores Scout, Adjunto de Formación y Jefe de Campamento.

En mi familia somos cuatro hermanos, dos chicas y dos chicos: Honorio, Alicia, Antonio y yo que soy la mayor. Estoy casada y no tengo hijos pero quiero declarar que durante años he participado en multitud de programas de acogida como “Vacaciones en paz de niños saharauis”.

Esos niños y niñas que vienen de los campos de refugiados de Tinduf.

He tenido dos niños de la misma familia -cuatro años al mismo niño- y el último año al hermano pequeño de esa familia.

Luego he participado en programas de acogida de la Casa Dar Al Karama. Un hogar de dignidad para el pueblo saharaui donde hay niños enfermos que vienen a operarse y a recibir tratamientos sanitarios en España.

De esa casa también he acogido a una niña durante los fines de semana y a lo largo de las vacaciones por tener que venir a operarse a España.

He realizado ese tipo de acogimiento.

Luego, en casa, donde ahora vivimos -muy cerquita del barrio Princesa Mercedes, colindante con Alipark- también debo decir que en el piso de arriba vivían mis cuñados (ahora separados) y los nenes del matrimonio bajaban casi todos los días a casa a desayunar con nosotros porque luego los llevábamos al colegio.

Entonces digamos que hemos sido -no papas postizos- pero sí tíos de acogida y de esta forma, durante años, los niños han estado con nosotros prácticamente a diario. Hasta que se han hecho un poquito más mayores.

¿Cómo era la vivienda familiar?

El piso de Pintor Aparicio lo recuerdo por tres lugares muy especiales: el enorme pasillo utilizado por mis hermanos para empezar a caminar -sobre todo mi hermana a la que le costó un poquito más empezar-. Luego estaba la habitación de mis padres donde los domingos y festivos nos reuníamos los cuatro hermanos.

Mi padre ha sido autónomo y tenía tareas pero también ha trabajado en una entidad financiera. Bueno, sobre todo, se ha dedicado a la representación de productos veterinarios. Ha hecho muchas cosas. Ha sido un hombre muy emprendedor porque se marchaba por la mañana y regresaba por la noche yendo y viniendo de Almoradí-.

Luego, en su última etapa: también visitaba todos los días las ciudades de Alicante y Murcia. En cambio ahora está enfermo y en casa pues vive anclado a una silla de ruedas.

Como venía diciendo: en esa habitación donde íbamos los domingos a jugar en la cama y a disfrutar de ese ratito que antes tenían las familias (digo antes porque ahora la vida es de otra manera) y despertábamos a mis padres. Esa era la habitación que estaba al principio de la casa. Luego estaba el pasillo, más largo, y la zona del comedor más pequeñita y además la cocina chiquitina.

Eso era cuando aún no estaba el pequeño.

Después, cuando estuvo el nene (calculo que a mis ocho años), es decir, cuando hice la comunión, nos trasladamos a otro piso algo más grande que daba mejores posibilidades porque mi hermana y yo nos acostábamos en la misma habitación mientras que los chicos tenían un cuarto para cada uno (aunque las habitaciones contaban con dos camas). Luego estaba la cocina algo más grande ya que era una casa un poquito más adaptada a una familia numerosa como siempre hemos sido.

Recuerdo que siendo más mayor, cumplidos ocho años, me crié más en el entorno de la Plaza Galicia -aunque siempre he sido muy de estudiar- de vez en cuando bajaba a jugar un poco al parque. Mi infancia se desarrolló más en lo que los alicantinos llamamos “el paseíto de las palomas”, esto es, la Plaza de Calvo Sotelo.

Allí era donde mi madre y las amigas nos llevaban a jugar y como al principio iba a las Carmelitas (esto sé que resulta curioso a la gente de ahora) porque antes estaba en el centro de Alicante. Ese pequeño transito permitía que llegáramos a tiempo de merendar (dependiendo de los meses que fuera del año) y poder jugar en dicho entorno. Asimismo, en otras ocasiones, visitaba al abuelo que llegaba con la exclusiva a la Estación de Autobuses. Ese era pues el Alicante de aquel entonces.

Además, mis tíos también tenían una tienda por el centro que por cierto aún siguen manteniendo mis primas. Por lo que ese era mi principal entorno de juego.

Además de viajar al pueblo los fines de semana.

Mis padres son de la Vega Baja y aprovechábamos (aunque algunos domingos también los pasábamos en Alicante) muchos fines de semana para desplazarnos al pueblo en el autobús con el abuelo o bien en nuestro propio coche.

Casi siempre en coche porque en el pueblo está la mayoría de familia.

Pasábamos el fin de semana visitando a los familiares o yendo al mercadillo de los sábados.

Recuerdo que las dos casas de Alicante siempre han sido un segundo piso porque en Eusebio Sempere también vivíamos en un segundo. En cambio en Almoradí la vivienda era de planta baja donde había aquellos braseros de carbón que luego fueron eléctricos. En casa siempre ha habido mesa camilla. Ahora ya no claro. En cambio, en el pueblo, sí que estaba el brasero de carbón y cuando se encendía quemaba los faldones y teníamos que tener muchísimo cuidado porque siempre se quemaba sí o sí.

En cuanto a sirvientes nunca hemos tenido, no recuerdo que nadie viniera a casa. Luego mi madre sí que ha tenido alguna ayuda puntual -pero servicio como se entiende- nunca hemos tenido. Una persona que durante un día viene a ayudar puntualmente, eso sí que lo hemos tenido porque verdaderamente cuando vino el pequeño de la familia los abuelos de Almoradí (los padres de mi padre) vinieron un tiempo a casa porque claro: cuatro en la familia con horarios escolares diferentes y autobuses distintos era un problema y aunque luego nos cambiaron de colegio seguía siendo problemático ya que eran otros autobuses sin añadir el tiempo que se perdía (no puedo concretar cuanto) pero los abuelos estuvieron en casa durante ese tiempo.

¿Recuerda alguna boda familiar?

Aparte de que siempre recuerdas la tuya, más que recordar bodas de la familia (como he hecho tantas) el ser concejala te ofrece la oportunidad de casar y a mí siempre me ha gustado mucho casar a las personas.

Reconozco que ha sido una de las tareas más agradables y a la que más me he comprometido.

A principio de 1999 los primeros enlaces matrimoniales eran algo más complicados y me dediqué a buscar textos, músicas y métodos con los que poder articular un nuevo procedimiento de celebración. Formula que aún guardo en el maletín de ceremonias: el libro del poeta, de Khalil Gibrán. Los poemas de Mario Benedetti, el CD y el USB (por si fallaba el primero) y otros muchos textos diferentes para poder elegir cual poner en cada momento. Y recuerdo mucho esas bodas porque un día dije:

Tengo que escribir un anecdotario de boda.

Por cierto, nunca lo he hecho y al final se me olvidará, pero bodas de la familia como recuerdo especial ya he dicho que siempre te acuerdas de las últimas o de la de los primos más pequeños. Mi hermano y el hermano de mi marido que fueron los más pequeños y los que se casaron antes que nosotros por ser de las primeras bodas de la familia. Aquello te llamaba la atención por lo del baile. Entonces bueno, así de bodas, bodas tengo algún retazo en mi memoria de la boda del hermano pequeño de mi madre (que ahora acaba de cumplir setenta años) pero lo recuerdo por haberme visto en las fotografía y además porque era la “damita de honor” y no es que no me acuerde sino que ahora veo las fotos y me las cuentan. Esa quizás sea lo más especial que recuerdo de la boda de mis tíos o “tiitos”: Inma y Manolo.

A él le pasó igual que a mí: ser el menor de casa y el pequeño de mi madre.

Ellos se llevaban entre seis o siete años.

Claro que cuando se casaron nosotros ya habíamos nacido. Con lo que la participación en la boda, y además siendo tíos, tiene algo especial.

Luego, cuando ves las fotografías, con el lacito azul. –Tú ibas de la mano, y como pasa en los pueblos, que llegas a la iglesia caminando. Entonces de eso sí que tengo muchos, gratos y retazo de memoria.

No tengo, por ejemplo: de lo que se llama el convite. Esa parte no la tengo por ser muy pequeña, pero esa otra parte cuando veo las fotografías de llegar a la iglesia y los pequeños de la casa -mi hermano y mi primo con sus pantaloncítos cortos- me trae a la memoria una de las anécdotas de la boda. Pues creo que fue mi primo: uno llevaba las arras y el otro los anillos. Y al que le quitaron las arras (mi primo Manolo -hijo de la mamá de mi madre- creo que todavía hay una fotografía de aquello) se puso a llorar porque claro cuando eres pequeño y te dan una cosa y crees que es para ti y de repente te la quitan y te dicen ¡Dame las monedas! Ya se puede usted imaginar el problema pues recuerdo la cara de susto que tenía el niño… como diciendo: ¿pero si esto es mío?

De todos esos recuerdos algunas cosas me van viniendo a la memoria a medida que vamos hablando.

También quiero añadir que a mi abuela la llaman en el pueblo la “bomba”. – Claro -era de Albatera- y desde ahí también vienen el apodo.

Imagino pues que a ella la llamarían igual que a nosotras que somos una familia de tradiciones católicas.

¡Qué rotura no haber tenido hija propia!

Aunque mi madre fue Suni, y antes lo fue mi abuela, que murió muy joven.

Por lo que Asunción tuvo que ser a quien llamaron la abuela bomba.

No obstante, a mi bisabuelo (si me esfuerzo durante la entrevista se lo diré) lo conocí siendo muy pequeñita, pero en cuanto a la abuela sí la recuerdo porque me viene a la memoria la anécdota del televisor que, por aquel entonces teníamos un “MARCONI” en blanco y negro y con mando a distancia que al final venías a ser tú mismo cuando te levantabas de tu asiento para cambiar el canal.

Hablo de esas cosas de antes que ahora tanto sorprenden a la gente.

Naturalmente a la abuela le extrañaba ver las imágenes en el televisor y decía:

Cómo es posible que dentro de esa caja estén esos visajes”.

Refiriéndose a los paisajes.

Todo eso lo recuerdo desde bien pequeñita y como he dicho, sobre el abuelo me esforzaré.

Pero recuerdo que se trataba de un hombre muy refranero. Tanto era así que había quien decía que siempre los utilizaba. Naturalmente cuando hablo de los abuelos me refiero a los maternos ya que a los padres de mi progenitor, al ser muy mayores, no tuve la oportunidad de conocerlos.

¿Qué era el Grupo Scout?

La mayoría de mis relaciones se han forjado dentro del grupo Scout ya que ahí estaban mis hermanos y también mis primos. Todos estábamos dentro del grupo y casi toda mi red social se creó en aquel grupo.

Naturalmente, en el pueblo, cuando viajábamos hasta Almoradí, también tenía un grupo de amigos considerados de fin de semana: la vecina de casa de mi abuela, sus hermanos y otros amigos del pueblo. Porque como es sabido tejes una red que luego se desteje y cuando te mueves entre dos sitios, pues eso es lo que ocurre cuando tejes una red y destejes otra.

¿Cómo fue su primera comunión?

La celebramos en la parroquia que antes he comentado de la calle Reyes Católicos. La verdad es que no era tan largo como lo es ahora y como estaba cerquita de casa porque vivíamos en Pintor Aparicio, recuerdo que iba a catequesis y como desde bien pequeñita siempre he sido muy estudiosa y trabajadora me pusieron no sé si a petición o a lectura, pero fui de las pocas que participó en la homilía.

Ahora se da más participación a los niños.

Pero entonces se elegía a unos pocos y recuerdo que comulgué con los vecinos del barrio, unos niños que eran los que vivían en la puerta de al lado y que también eran tres chicos y una chica.

Comulgué con el chico porque tenía mi misma edad.

Además, también me acuerdo de los dos trajes, entonces tenías el traje de comunión que era más el blanco y el más bonito y luego estaba el otro, el que compró mi madre. Ese lo recuerdo muy bien porque tenía unas flores y era como el traje más bonito que te han comprado (además del propio de la comunión) y claro vino toda la familia de Almoradí y mis tíos que vivían en Alicante.

Evidentemente hubo pocos primos porque todavía no habían nacido todos.

Recuerdo mis primeros prismáticos que no eran como los de ahora y además también recuerdo una cama llena de regalos.

¿Cómo fue el convite?

Tendría que hacer un esfuerzo muy grande o preguntar a mi madre ¿dónde celebramos el banquete? Ella si que lo sabe porque a mí se me mezcla los acontecimientos con los de mis hermanos que el bautizo fue en la antigua “Piel del Oso” pero ahí tengo recuerdos un poco entremezclados.

En realidad no recuerdo dónde hicimos el convite.

Pero sí recuerdo y lo guardado en casa de mi madre: el libro donde firmaban cuando repartías el recordatorio (que ahora todavía se lleva).

Eso a mí me hacía mucha ilusión.

Me gustaba mucho ver lo que escribían cada uno y leer quién te quería más o quién te quería menos.

Todo el conjunto que siempre dicen quererte mucho.

Como sabe siempre hay gente que no puede hacer el obsequio y entonces esta el regalo en especias. Claro, siempre había alguien que (…). Aunque de eso no te enteras porque eres muy pequeña pero eran tus padres los que después del libro de recordatorio comentaban que unos te habían hecho un regalo material, mientras que otros habían hecho un regalo económico. No obstante, como anécdota, puedo decir que fue como mi primera vez de hablar en público -quizás fue el momento que dio comienzo mi vida política- leérmelo mucho, preparármelo todo muy bien y estar deseando lucir los dos trajes que entonces se llevaban y claro es que viene a ser tú primera fiesta en la que eres la protagonista. La siguiente es cuando te casas.

En cambio, la confirmación es otra cosa que recuerdo. Un hecho dentro del colegio Calasancias que marca un antes y un después.

En suma que es tu primera fiesta de princesa.

¿Cómo fue su primer contacto con la escuela?

Cuando empecé a estudiar lo hice en párvulos de Carmelitas. Las Carmelitas estaba en el centro de Alicante y nosotros habíamos bajado a vivir a la Plaza Galicia. Entonces no recuerdo muy bien cuál fue la decisión que adoptaron mis padres, pero si recuerdo que a partir de la comunión, en tercero de Enseñanza General Básica, lo hice en Calasancias con mi hermana. Ella empezó en parvularios, y, yo lo hice en tercero. Ese parvulario que luego pasó a ser preescolar -pero ella entró en preescolar y luego fue educación infantil y todo eso-. En cuanto a mis hermanos muy bien. Los chicos fueron a Jesuitas, además, también estuve en un tercer colegio pero COU lo hice en Jesuitas.

¿Qué libros se utilizaban?

Recuerdo el Senda, pero ese era más de mis hermanos. El primer recuerdo que me viene a la memoria son aquellos Cuadernos Rubio.

Yo no sé cuantos cuadernos de esos hice.

Naturalmente, como se puede ver, mi caligrafía es discutible.

Al principio la letra la tenía bastante bien pero cuando hice la carrera y tuve que tomara tantos apuntes, por esos estudios técnicos, donde tienes que tomar apuntes muy rápido la letra se estropea.

Luego como además he hecho muchas otras cosas y me gusta tanto tomar notas al final la letra se deforma. Eso es normal. Pero recuerdo mucho los Cuadernos Rubio -a parte de que a mí me gustaban mucho porque hacía la letra ele y la letra a muy redondeadas. Luego me gustaban mucho los Cuadernos Rubio de cálculo. Además, recuerdo también la editorial Anaya. Esa la recuerdo de más mayor y como he dicho el Senda de lectura que era uno de esos libros que tengo en el recuerdo, manuales de estudio menos interactivos que los que tienen ahora, pero se trataba de libros docentes puros y duros.

¿Cómo era el material escolar de estudio?

Me viene a la memoria un libro de color azul y las editoriales: Vives y Anaya. No obstante, me acuerdo de aquellas fichas que teníamos para estudiar arte e historia, se trataban de unas bolsas de plástico donde había unas fichas de lectura y recuerdo mucho aquellos mapas para estudiar geografía: había unos de plantilla y otros donde estudiabas las sierras, la geografía y el mapa físico.

Yo soy de esa época anterior y ahí aprendías.

Ahora te metes a Internet ahí sale todo.

Entonces tenías que comprar las fichas para hacer esos trabajos larguísimos de páginas y más páginas donde luego pegabas las fichas donde se ponía: este es el cuadro, esta la historia, la batalla y la tal y cual cosa que había que reseñar.

¿Recuerda los horarios escolares?

Siempre he comido en casa. El horario era de nueve a una de la tarde. Luego estaba el autobús que te recogía a las tres porque se hacía jornada partida, menos los meses de junio y septiembre. Luego, durante julio y agosto, no había clase y no sé, prácticamente era tan parecido como lo puede ser ahora.

¿En su época había castigos corporales?

En los centros educativos donde he estudiado no recuerdo que hubiera castigos corporales. En Carmelitas no he conocí ningún castigo, si acaso en Calasancias, alguna amonestación a toda la clase pero nada más.

Esa época que algunos cuentan de ponerte cara a la pared no la he conocido en mi época de estudiante.

Aquel era el tiempo en que pasabas al instituto o acababas octavo y después pasabas a primero de B.U.P.

¿Cómo fue su paso a la Universidad?

En mi caso nunca abandoné el colegio. Estudiaba en un colegio de chicas y cuando llegué a COU el mismo centro educativo donde estudiaba pasó a ser colegio mixto.

En la universidad, aquella de hace más de 30 años, el campus aún no estaba tan desarrollado como lo está en estos momentos y la realidad es que lo recuerdo con bastante normalidad.] Entonces tenía una motocicleta que mis dos abuelos me ayudaron a comprar, junto con mis ahorros, porque siempre he sido una persona muy ahorradora.

A los dieciocho años empecé a dar clases particulares.

La docencia siempre me ha gustado mucho.

Aunque lo cierto es que cuando terminé la carrera hice CAP para conseguir la necesaria capacitación que te permite ser docente.

Recuerdo que era cuando los estudiantes universitarios eran bastante reivindicativos y me vienen a la memoria algunas de aquellas huelgas, pero si me preguntas ¿por qué protestábamos? No lo sé. No me acuerdo. Creo que era por lo de las tasas, no lo recuerdo muy bien.

En realidad no lo sé.

Creo que fue cuando empezó aquella manifestación tan grande que hubo.

Lo recuerdo por lo de que Galerías Preciados estaba en Alicante.

Era la época en que corrían los años 84-85.

Se ha de entender que a la universidad la gente llegaba con muchas ganas.

También se ha de decir que se trataba de una universidad muchísimo más pequeña de la que conocemos ahora y tampoco habían todas las titulaciones que hoy existen. No obstante, como sabía que estudiaría en el campus alicantino por ser miembro de familia numerosa, pensé en hacer ciencias y estudiar farmacia e incluso me inscribí en medicina pero bueno, siempre he tenido la vocación argumental, y al final entre en químicas y me quedé en químicas.

Creo, además, que es interesante decir que en aquel tiempo éramos pocas mujeres en la carrera y ahí fue cuando empecé a conocer el mundo universitario donde iba con mi motocicleta. Entonces la carretera de San Vicente no tenía el tráfico que tiene ahora. Naturalmente a veces iba en autobús y luego cuando te sacas el carné de conducir -que lo obtuve muy pronto- consigues el primer coche de segunda mano, evidentemente. Se trataba de un SEAT 127 ese que se sacaba el “Starter” (motor de arranque) para que el vehículo se pusiera en marcha.

No quiero recordar las muchas veces que aquel vehículo se calaba.

Eran otros tiempos.

Hoy la gente esas cosas igual las ve raras.

¿Cómo vivió su juventud y ocio?

Recuerdo que en cierta ocasión me apunté para hacer teatre Jove y la realidad es que ese mundo teatral me ha llamado la atención. Era una iniciativa apreciable porque hablamos de cuando tenía una edad comprendida entre los 18 y 19 años. Me viene a la memoria haberme matriculado, cuando tenía entre 20 y 21 años, en lo que por aquel entonces era la antigua Casa Prisión de José Antonio, es decir, en la Dirección General de Juventud porque aún no existía el IVAJ.

Mi primer curso fue el de monitor de Ocio y Tiempo Libre.

Esa fue mi primera entrada en aquel Centro-Albergue.

Luego curiosamente tuve que realizar la gestionar como consellera. Entonces ya era residencia, no obstante, cuando entre como consellera, el primer recuerdo que me vino a la memoria fue que “hacía veintitantos años que me había matriculado en ese mismo centro para hacer la formación de monitora”.

Luego, en Alicante, recuerdo que salía poco porque los tiempos eran otros y con 18 años o hasta COU no había costumbre de salir, como ahora lo hacen mis sobrinos, que se van al cine, si que salías al cine los domingos e iba con mis hermanos al de los Jesuitas para ver películas como las de “Oscar, Kina y el Láser” que se trataba de filmes que se te quedan grabadas para toda la vida.

También recuerdo haber ido al cine con toda la familia para ver el gran estreno de “La guerra de las galaxias”. No recuerdo cuando se estrenó pero yo debía de tener entre 14 o 15 años, ya digo, al cine que más íbamos era al de Jesuitas y también al de los Maristas porque a ese cine, no lo recuerdo muy bien, pero como mis hermanos estaban en Jesuitas la manera de ir al cine y que tus padres estuvieran tranquilos era esa porque te dejaban y luego te recogían -no como ahora que se van a un centro comercial- en aquel tiempo no existían marcas comerciales, evidentemente, pero bueno tampoco no había hamburgueserías ni había facilidades económicas como ahora porque recuerdo aquellas 20 pesetas que te daban de paga y luego 100 cuando ya eras eras más mayor.

Imagínese ahora cuando dices cien pesetas y te contestan ¡¿dónde ibas con ese dinero?! O en el pueblo, en Almoradí, cuando ibas a comprar pipas al paseo y se dibujaba esa escena de después, la iglesia, el paseo y todos sentados comiendo pipas y charlando y viendo pasar a la gente, y como ese un montón de días.

En el pueblo, en los bajos de las casas, sí que se estilaba mucho organizar guateques y fiestas, así como las primeras músicas y las primera fiestas. Pero yo no he sido mucho de salir. Era más de vida tranquila ya que mayormente salía con mis padres -como he tenido muchos fines de semana- y luego, por la mañana, después de la reunión con los Scout, nos íbamos con el autobús al pueblo.

Entonces, esa infancia –como ya he dicho- estaba un poco partida. En cambio aquí, en Alicante, siendo más mayor empecé a vivir esa época del «Buki», «Armstrong», «Ma non Troppo», pero también poco porque solo tenía que ser un sábado porque entre semana, cuando empecé la universidad, asistía a las fiestas universitarias llamadas “borregadas”. Creo que ahora se han extinguido -seguro que están prohibidas- No obstante, sí cargo con esas aventuras donde se hacían toda clase de bromas, aunque no las recuerdo con acritud ni me supuso un trauma, pero sé que ya no se hacen.

¿Cómo fue su noviazgo?

Bueno. Tuve un novio que empezó la carrera conmigo pero luego se pasó a otra facultad y después de cinco años, más o menos, lo dejamos. Luego estuve un tiempo estudiando y todo eso, y después con mi actual marido que nos conocimos en los Scout.

Como verá siempre estamos dando vueltas entorno al voluntariado.

Así que nuestro noviazgo ha estado muy relacionado con el mundo del voluntariado porque eran acampadas, campamentos, sesiones de formación y desplazamientos a Valencia para hacer cursos. Y como mi vida siempre se ha centrado en los estudios, en el voluntariado y puesto que no soy persona de mucho salir, eran muchas las tardes esperando en casa porque él trabajaba de funcionario y yo era estudiante. Por lo cual, teníamos que seguir estudiando porque la carrera elegida ha sido muy exigente. Además también daba muchas clases particulares porque siempre he tenido vocación de docente y esa labor me tenía ocupada muchas horas del día, es decir, unas horas estudiando y otras dando clase ya que a mi me ha gustado mucho explicar química y la física y sobre todo las matemáticas de COU.

¿Cómo se concebía la sexualidad en aquel tiempo?

Era un tema bastante tabú aunque en los colegios ya se empezaba a hablar de esas cosas. Pero en casa no era un tema explicito, lógicamente. Todo lo contrario,era una cuestión de la que no se decía nada y puedo decir que con la experiencia que tuve nunca se habló de ese asunto para nada.

No es como ahora que desde pequeños: bien desde el mundo educativo o en el seno familiar se puede hablar mucho más específicamente de la sexualidad.

Primero porque ahora hay más medios y después porque yo misma que he llevado los temas de colaboración con Servicios Sociales, Juventud e incluso Planificación Familiar: una parte de la sexualidad empieza en el cole y la otra es posterior.

Creo que es un tema que se daba en la sociedad de aquellos tiempos.

Se ha de pensar que hablamos de la segunda mitad de los ochenta, cuando yo tenía alrededor de quince años, y fue entonces cuando en el colegio se empezó a dar clases de Ciencias Naturales y en las explicaciones del cuerpo humano se exponían muchas cosas, pero no se explicaba tan específicamente como se hace ahora.

¿Los jóvenes de aquel tiempo mostraban atención a los medios de comunicación?

Creo que no, aunque recuerdo haber escuchado la radio desde muy pequeña, de hecho soy oyente de radio porque tengo el oído acostumbrado a escuchar.

Sin embargo, la televisión en casa se veía muy poco, recuerdo que cuando llegaba el fin de semana y como en casa había diferentes edades, no sé si usted se acordará, los sábados daban dibujos animados de «Yaki Nuca»; «El profesor Balthazar»; «Viki el Vikingo»; «Mazinguer Z» y un largo etcétera de imágenes que ocupaban mucho más a mis hermanos. Luego, por la tarde, daban la típica película que veíamos toda la familia porque solo había dos cadenas de televisión: la Primera y la UHF, y como durante la semana no se podía ver la tele porque había que estudiar. Entonces no tengo muchos recuerdos de a programación televisiva.

En cuanto al periódico se compraba los domingos que era el día de la comida familiar y de la compra del pollo asado, los pasteles y las milhojas, e incluso por la mañana como en la Plaza Galicia estaba el «Tazón» comprábamos chorros con chocolate.

¿Cómo fue su matrimonio?

Nos conocimos en el movimiento Scou.

Nos conocimos en el movimiento Scout. *En mi caso era voluntaria desde los doce años y entre en el movimiento siendo adolescente. El grupo estaba en capuchinos de la calle Reyes Católicos y por aquel entonces se trataba de un movimiento importante, en la actualidad todavía lo sigue siendo. Naturalmente fue donde me forme y donde también se forjó mi carácter pues tuve la oportunidad de conocer el mundo del voluntariado.

Una vez en el seno del grupo nos conocimos por ser gente de Alicante que nos estábamos formando ya que había una escuela de formación, predecesora del antiguo IVAJ, que estaba muy cerca de mi casa. Estaba en el barrio de la Florida y se conocía como la Casa-Prisión de José Antonio. En ese lugar se situaba la escuela de formación donde realicé el curso de monitor de Ocio y Tiempo Libre; luego el de Director de Campamento y después lo que se vino a llamar Adjunto de Formación ya que era lo que me facultaba y capacitaba para ofrecer formación.

Ese fue el momento en que nos conocimos.

Luego acabé la carrera y en el mes de octubre de 1995 nos casamos. Me casé en domingo y llevamos veintiún años casados.

Como anécdota diré que todo el mundo se casaba en sábado.

Era natural que todo el mundo se casara en sábado, pero pensé que cuando una persona se va a casar busca precisamente un sábado y es cuando aparecen mil historias porque todo el mundo desea casarse en sábado y por lo cual hay que hacer turno y por esa razón decidí elegir el domingo.

Y, a partir de ese momento, hemos desarrollado toda una de vida de años vinculados al movimiento Scout y en la formación de jóvenes adolescentes,ya que nosotros no hemos tenido hijos.

Así que después de la decisión pensamos que lo más importante del acontecimiento no era la juerga de sábado noche, o si después de la boda había una fiesta espectacular, ya que nosotros podíamos casarnos perfectamente por la mañana. Por lo que nuestra boda fue tradicional, un domingo por la mañana, y saliendo de casa de mis padres en Eusebio Sempere-Plaza Galicia.

Tengo que decir, evidentemente, que los colegios donde estudié fueron Calasancias. Y el COU lo hice en Jesuitas.

Por lo que tuve la oportunidad de casarme en la Capilla de la Inmaculada Concepción.

A la boda vinieron a cantar compañeras y compañeros del Grupo Scout con guitarras y todo lo demás.

En el ofertorio hubo algunos que se sorprendieron porque hubieron botas de montaña CHIRUCAS y símbolos de paz.

Así como simbología de compañerismo que siempre envuelve al movimiento Scout.

No obstante hubo gente que se preguntó: ¿por qué ponen botas en el altar?

Bueno, fue algo especial, porque el sonido de las guitarras y los comentarios de los asistentes que escuchaba, decían que me estaba moviendo en el altar cuando en realidad lo estaba haciendo, sin apenas darme cuenta, era cantar. Pues el sentimiento musical que salía de mi interior era superior ya que en muchísimas bodas he cantado y me gusta mucho el coro y las notas musicales que inundaban el templo me conmovieron.

He participado en muchas misas de niños y en misas de campamento.

Eso explica que en el altar, durante mi propia boda, se me viera tan divertida.

¿Recibieron ayuda de familiares?

En nuestro caso no recibimos ayuda si por ella se considera la donación de una casa, o la aportación de capital para adquirir vivienda, o participación dineraria para sufragar la hipoteca. De esa ayuda no recibimos nada. El apoyo de nuestros padres, de ambas familias, fue el de personas trabajadoras porque el padre de mi marido es funcionario y su madre ama de casa y nos ayudaron en la medida que sus posibilidades lo permitieron.

Ambos matrimonios cargaron con sufragar el banquete además de ofrecer los mejores regalos, si estos los relacionamos con los que ofrecieron otras personas. Naturalmente los abuelos fueron los encargados de regalar la habitación y los diversos enseres que ayudaron a completar el mobiliario de la viviendas.

¿Cómo fue el viaje de novios?

El viaje fue muy a nuestro estilo porque viajamos en coche y llevamos, por si acaso, una tienda de campaña. Fuimos a la montaña para visitar el Valle de Ordesa y el de Echo y nos alojamos en albergues, casas rurales y hospederías como la de Arbis para luego visitar el Parque Nacional.

Claro como nuestro el viaje fue tan sencillo no hubo cabida para otra cosa.

Recuerdo que, por aquel entonces, había personas que viajaba a Cancún y otros lugares por el estilo. Pero como a mí esos viajes jamás me han atraído porque pienso que con las magníficas playas que tenemos en Alicante para qué queremos más. Bueno, dicho todo ello con el mayor respeto del mundo hacia quienes disfrutan de esos viajes.

Me viene a la memoria una bonita anécdota que tuvieron que vivir mis padres cuando viajaron en un SEAT 600 desde Almoradí hasta Barcelona.

Se trataba del viaje de novios y se trasladaron cuatro personas en un seiscientos

¡Se lo puede usted imaginar!

¿Cómo se desarrolla su vida laboral?

Desde el momento que alcancé la mayoría de edad, es decir, los dieciocho años, he estado impartiendo clases particulares además de trabajar en el laboratorio de aguas y luego cree una academia por lo que, a lo largo de mi vida laboral, me puedo considerar una mujer emprendedora. Después, durante el noventa y nueve, se me ofreció formar parte de la candidatura del Partido Popular para figurar en la lista electoral que posteriormente consiguió conquistar el apoyo de la ciudadanía y optar a dirigir la ciudad e Alicante.

¿Cuándo ingresó en el partido político?

En el partido llevaré alrededor de unos veintitrés años. Pero cuando entre me hallaba en las postrimeras de las nuevas generaciones y, si no recuerdo mal, eso fue cuando la agrupación política se denominó Partido Popular. El carné lo tengo por casa y me parece que las siglas PP figuran en el documento.

En la actualidad llevo desempeñado cargos públicos desde hace diecisiete años porque me llamaron en el año 1999 y no me lo esperaba. Entonces, justo en el mes de mayo, fui convocada y en ese momento comenzó mi participación activa en la formación política. Pero también se ha de decir que nunca antes he participado en nada por ser una simplemente afiliada de base que venía haciendo actividades en el partido como eran las de apoyar algunas campañas electorales. Por lo que cuando fui llamada para ocupar un puesto en la lista electoral, se ha de decir que éramos pocas las mujeres participantes en la candidatura, solo tres: María Teresa Revenga; Sonia Castedo Ramos y quien lo está narrando en estos momentos.

Evidentemente, gamos.

Por todo lo cual diré que he pertenecido a varios gobiernos en la ciudad de Alicante cuatro veces consecutivas. Pero lo que pasó al final fue que a mitad de la tercera legislatura Luis Díaz Alperi se marchó y luego estuve con Sonia Castedo.

Entonces ¿cómo fue la trayectoria política?

Me ofrecieron dirigir Servicios Sociales y no sé si fue porque a lo largo de la campaña electoral observaron mi carácter de servicio a la sociedad o que soy una persona social y cercano a la gente, o eso fue lo que se me dijo. Pero lo cierto es que, como en mi caso solo conocía el mundo del voluntariado, en Servicios Sociales tuve la oportunidad de descubrir un mundo nuevo mucho más amplio que el que anteriormente había conocido.

Evidentemente, a las pruebas me remito, la trayectoria política y de gestión que he desarrollado comenzó a formar parte de mi vida de una manera indivisible e indisoluble. Bien es cierto que siempre he atendido dos áreas: hasta que en 2012 se me requirió a Consellería para dirigir el área de Medio Ambiente. Y del mismo modo también es cierto que en los ayuntamientos tienes pocas materias pero, por ejemplo: mantienes Educación Ambiental además de trabajos en centros de Educación Ambiental (CEAM). Lo mismo que en colegios y algunas cuestiones en las que, por ejemplo: se nos pedía ayuda en el mapa de ruido además todas las tareas que estuve desarrollando cuando desempeñé el cargo de edil municipal. Luego, con la responsabilidad de teniente-alcalde, mantuve las mismas dos áreas citadas anteriormente.

En la Isla de Tabarca trabajamos mucho inaugurando el Centro de Educación Ambiental y el Albergue Juvenil.

También hicimos el Centro de Educación Ambiental Benacantil y los parque urbanos de Cala Cantalar, Vistahermosa y Monte Orgergia además de prestar nuestra colaboración con todos los temas de reciclaje, aguar residuales y reutilización de aguas.

Así que, bueno todo aquello que mejora la vida cotidiana de las personas, lo he puesto en marcha porque como siempre digo las áreas que he llevado son para las personas: Medio Ambiente y Servicios Sociales que junto a otras también muy importantes como Sanidad y Educación son todas ellas las que en su conjunto afectan directamente a las personas necesitadas, desfavorecidas o a las que se encuentran con más necesidad de apoyo social.

En el caso del medio ambiente, hoy en boca de todos, he trabajado en los protocolos de KIOTO, en el sistema de CO₂, y en el de energías renovables porque para mí ambas áreas son muy importantes y ampliamente complementarias.

Luego, durante diciembre de 2012, encontrándome haciendo procesión el día del Patrón de Alicante, San Nicolás de Bari, quien guarda correspondencia con la festividad del nacimiento de la Constitución Española de 1978 hallé en el móvil varias llamadas perdidas y no identificadas. Pero al finalizar las comunicaciones escuché un mensaje: “soy Alberto Fabra, llámame”.

Contacté inmediatamente con el presidente y me dijo: “mañana te nombro Consellera de Bienestar Social”

¡Imagínese usted mi sorpresa!

Sin apenas tiempo para reaccionar, ya que se trataba de algo inmediato, hice la maleta y viajé a Valencia para instalarme en casa de una amiga.

Luego, salvados los trámites del nombramiento, alquilé un piso en al capital del Turia y durante un par de años y algo más desarrollé una intensa y muy frenética actividad al adquirir la responsabilidad de Bienestar Social y tener bajo mi cargo a más de cinco millones y medio de personas en un espacio territorial de más de quinientos municipios. Eso da un poco de vértigo sobre todo en las circunstancias que tuve para gobernar y gestionar.

No obstante, debo decir que el Consell de aquel momento estuvo compuesto por un equipo de personas muy cohesionado ya que conmigo también entraron dos más: el Conseller de Sanidad Manuel Llobart Fuertes y el de Hacienda Juan Carlos Moraguez Ferrer. Además de dos mujeres: la Conseller de Educación María José Catalá Verdet e Isabel Bonig Trigueros encargada de las infraestructuras y obras públicas. En cuanto al resto del gobierno ya era conocido.

Por supuesto trabajamos mucho y tuvimos que vivir momentos difíciles porque nos enfrentamos a grandes problemas como manifestaciones y demandas sociales porque se nos acusaba de recortes.

No obstante, personalmente, he de decir que cuando me marché del municipio llevé conmigo gran parte del equipo de trabajo que tuve y trabajamos intensamente.

¡Vamos!, trabajé muchísimo.

Además puedo argumentar una anécdota: “los conductores de transporte oficial decían que había hecho cerca de 240 mil kilómetros en sólo dos años y medio, equivalente a seis o siete vueltas al mundo. Claro, y era cierto, como tuve el empeño de llegar a los pueblos más pequeños de nuestra geografía donde encontré simpáticas anécdotas como la del Valle de Albaida donde pregunté ¿Se sabe cuantos habitantes hay en el pueblo? Para obtener como respuesta que había una población no superior a las trescientas almas, menos que en la comunidad de propietarios que ahora nos encontramos, pero bueno creo que todo el mundo merece el mismo respeto por lo que se ha de llegar a los rincones más pequeños y alejados de nuestra geografía.

No obstante, a veces, descubres personas que vienen y viven en situaciones inéditas e increíbles; aparte de la dificultad que representa conseguir todos los meses tentar, lo que en mi caso competía a los servicios sociales: residencias, personas con discapacidad, ayudas para familiares y ayudas también para personas. Fue algo complejo porque la situación de tesorería era muy complicada.

Naturalmente el propio gobierno valenciano está reclamando financiación. Pero lo cierto es que se ha de hacer una crítica política, aunque éste no sea el motivo de la entrevista, porque nosotros vivimos la misma situación. Pues es evidente, y se ha de entender, que vivíamos momentos complejos; eran tiempos que unas autonomías recibían más y otras menos porque se atravesaba una época complicada. Un trienio altísimo en intensidad y con un compromiso muy elevado, y aveces no se puede llegar a todo.

Después, durante marzo de 2015, me presenté para alcaldesa de Alicante con sólo tres mes para celebrar elecciones que se llevarían a cabo en mayo. Pero lo que ocurrió fue idéntico a lo que pasó en España. Cuestión sobradamente conocida porque nosotros ganamos las elecciones pero no pudimos gobernar precisamente por lo mismo que pasó en todo el territorio del Estado español.

En muchos municipios el Partido Popular tuvo muy complicado hacer pactos de gobierno con otros partidos -lo digo porque me pasó- no quisieron negociar y mucho menos sentarse en una mesa para hablar, cosa que en el resto de Europa se hace de manera normal. En fin que fue un momento diferente porque las campañas electorales siempre son diferentes ya que recibes por un lado lo bueno mientras que por otro lo malo pues es evidente que tienes que estar presente en los medios de comunicación y todos sabemos lo que pasa.

Sin embargo, con la gente me sentía mejor por estar más acostumbrada, con lo cual esa parte no me sorprendió nunca por existir ese espacio de cercanía donde todo el mundo por la calle te paraba y otros te pregunta y cuando estas por los mercadillos hablas con la gente porque mi campaña fue muy austera y se desarrolló con muchos mítines -como soy yo- muy pegada a la tierra y a la realidad urbana de la ciudad.

No obstante, algunos compañeros de prensa se sorprendieron cuando presentamos la campaña, todo lo que utilizamos se había elaborado con material reciclado: las mesas para el merchandisig y para atender a la gente eran de una especie de material de cartón reciclado con fotografías -pocas vallas publicitarias- y prácticamente nada de dinero para propaganda en los medios de comunicación. Bueno, era lo que se requería en ese momento, y el resultado electoral fue que el Partido Popular termino siendo el más votado pero no consiguió hacer gobierno.

Así que de ahí, al cabo de un tiempo, cuando se celebraron las elecciones nacionales, me propusieron para el Parlamento Nacional y en mi caso para el Senado de España, lo que no dejaba de ser un honor el poder representar a la ciudad y provincia de Alicante en la Cámara Alta. Aunque también nos topamos con momentos convulsos y muy similares a los producidos durante 2015: que el Partido Popular fue el más votado y bueno lo que después ha pasado en España tampoco es que lo tenga que explicar por ser una cuestión evidente, conocida y por hallarse a la vista de todos.

De la dictadura de Primo de Rivera nada puedo decir como tampoco sé nada de la II República y menos de la Guerra Civil, salvo lo estudiado en la escuela como todo el mundo. Pero del conflicto bélico español recuerdo muy poco porque mis abuelos, sobre todo mi abuela, la mujer a la que más unida he estado, la madre de mi padre, que antes he mencionado, porque de mi otra abuela murió el mismo año en que hice mi primera comunión. Ella tenía una difícil enfermedad, estaba muy delicada y al final falleció.

En fin que de la Guerra Civil tengo el recuerdo de lo que mi abuela me contaba sobre las cartillas de racionamiento y las muchas dificultades que pasaba la familia ya que éramos de Almoradí, y con sus circunstancias. Además, mi otro abuelo era huérfano, o sea, unas circunstancias duras y como también cada parte de la familia estaba más cerca de un lado que de otro, pues eso, lo que pasó en España con las familias que tampoco es que sea mucho más complicado.

En cuanto a mis padres nacieron en 1939 y vivieron en la posguerra.

Entonces recuerdan poco. Además ellos no han sido de contar mucho lo que fue aquella época. Pero se esforzaron y por esa razón se trasladaron de Almoradí hasta Alicante.

Esa es la única parte en la que se puede recordar algo.

Pero para ellos no contaba otra cosa más que nosotros. Es decir, sus hijos que tuviéramos la oportunidad de tener una formación y vivir en la capital de la provincia.

Por lo que todos los hijos nacimos aquí, en Alicante, mis cuatro hermanos y yo misma.

Así que de la era franquista puedo contar muy poco porque sólo tenía entre nueve o diez años recién cumplidos cuando Franco murió y recuerdo muy poco de aquella la época por ser muy pequeña.

Bien es cierto que hemos hablado de los momentos de la primera comunión y de los tiempos de los colegios. Pero es que en mi casa se hacía una vida normal. Mi madre nos llevaba a Carmelitas, que estaba en el centro de la ciudad, y los fines de semana nos íbamos al pueblo.

Pero luego a los doce años me apunté a los Scout. Es decir, que hasta los diez, mi recuerdo me lleva a las pocas cosas que había en casa ya que teníamos un radiocasete para todos y también el primer come discos. Naturalmente no éramos una familia que viviéramos holgadamente pero no se puede negar que vivíamos bien.

También recuerdo que mi madre me enseño, por ejemplo, a comprar en los mercadillos.

En Alicante, en la ciudad, era una cosa que sorprendía mucho.

Naturalmente, en el pueblo era algo muy normal el ir los sábados al mercadillo a comprar la fruta y las verduras; para mí era lo más habitual, pero aquí, en Campoamor, donde me manejaba y me sigo manejando muy bien por ser un lugar en el que me siento realmente cómoda.

Esto me trae a la memoria aquel tiempo en todavía se adquirir animales vivos en los mercadillos: aves, conejos, pollos y un largo etcétera de variedades animales.

Por lo cual, como en casa siempre ha habido animales y la venta de los mismos era otra cosa que tampoco me sorprendía mucho, quizás fue eso lo que me permitió -ahora lo reflexiono- tener esa cercanía con las personas que no me fue difícil.

Sin embargo en algunas otras cosas sí lo fue.

En cambio, en el mundo de Servicios Sociales ha sido precisamente eso: la cercanía y el haberme criado con gente del pueblo muy cerca. Además de haber tenido una vida sencilla. Por lo tanto, del franquismo puedo decir poco porque realmente recuerdo muy poco.

La Transición española

Situándonos en la parte del año 1975, cuando todavía era estudiante, lo que se decía a partir de los 14 años BUP y el tránsito de pasar de un colegio a otro. Sí que quizás, echando la vista atrás, todavía no militaba en ningún partido político aunque siempre me han gustado los debates a través de los Scout.

Pero luego, a los dieciocho años, formándome como monitora nacieron las preguntas de ¿Cómo cambiar la sociedad?, y ¿Cómo mejorarla? En los Scouts teníamos un lema que decía: “hacer una buena acción todos los días” y otro que añadía: “dejar el mundo en mejores condiciones de cómo lo has encontrado”.

Esto lo he vuelto a ver en mi vida muchas veces y sobre todo cuando conocí en La India a Vicente Ferrer y después en Alicante donde también estuvo en varias ocasiones.

Además, he conocido a personas implicadas en ese cambio real de la sociedad. Claro, cada uno desde un lado: unos desde sus quehaceres en la vida política y otros desde el compromiso social.

Así que he tenido la suerte de poder unirme a ambos lados de la ecuación.

Entonces, de la transición, no recuerdo más que en un momento dado me empezaron a interesar determinados personajes de un lado y de otro cuando escuchar nombres como Adolfo Suárez; Santiago Carrillo; Manuel Fraga Iribarne.

Nombres que sólo eran eso pero sin conocer profundamente el por qué.

A los catorce o quince años tampoco es que se supiera mucho políticamente hablando y en casa claro que se hablaba de política, pero no es que hubiera debates diarios. Entonces escuchar alguna cosa en la radio, y, como antes he comentado, en casa éramos más de radio y poco de televisión; sólo los fines de semana.

Luego, en el colegio, se empezó a introducir poquito, muy poquito a poco, determinados temas pero no fue un asunto que viniera bien o mal. Eran las inquietudes de una niña normal de una familia normal que escuchaba la radio y que se empezaba a interesar por determinadas cuestiones sociales. Pero no era un tema de debate entre amigos, ni entre familiares.

No obstante, del gobierno socialista sí que me acuerdo y me viene a la memoria la época de Felipe González con esa mayoría absoluta aplastante. Una gran victoria arrolladora donde las haya y que por ejemplo me recuerda a la OTAN cuando se decía: “OTAN SI / OTAN NO” y claro a partir de ahí empiezan las diferentes victorias del Partido Socialista Obrero Español.

En aquel tiempo, allá por los años 93/94, entre a militar en el Partido Popular; todavía realizaba estudios universitarios, aunque por aquel entonces gobernaba el país el Partido Socialista. Recuerdo la primera época de mayorías absolutas aplastantes de un “pesoe” con ganas de cambio que difundían eslóganes como “habla pueblo habla”, “tuya es la mañana” y aquello de “libertad, libertad”. Lemas que se te quedaban en la memoria y músicas que empezaban a sonar en televisión así canciones que me vienen a la memoria y que te animaban a votar.

Por aquel entonces todavía no participaba en la vida política, pero sí que empezaron a interesarme los perfiles de algunos líderes políticos del momento como Alfonso Guerra y Felipe González. Creo todos los jóvenes, que aún éramos bastante más jóvenes, empezamos a tener inquietud ya que observábamos esa manera de hablar y cómo se movían y cómo llegaban a la gente que los seguía.

Así que, a partir de ahí, poco tiempo después se produjo la primera victoria del Partido Popular y a la siguiente legislatura fue cuando entré al gobierno local y eso ocurrió entorno al año 95 y naturalmente militaba en el Partido Popular desde el 1994.

¿Se vería usted en otro Partido Político diferente?

Siempre he pensado y creo que el Partido Popular es una agrupación que tiene gente muy diversa dentro de lo que puede ser el centro que, efectivamente es lo que usted está diciendo: Unión de Centro Democrático (UCD). Recuerdo que tuve un proceso en Jesuitas al que fue Félix Agapito Romero de León quien fuera concejal de UCD en Alicante y claro, ahora, cuando se ha abierto la dormida compuerta del recuerdo; porque hablamos de temas que tienes guardados -desde hace más de treinta años-, empezabas a escuchar que tu profesor de filosofía se ha presentado a elecciones y decides seguir su trayectoria de centro pero, por desgracia, falleció siendo muy joven.

Así, de esa sencilla manera, empiezas a fijarte en tu entorno y en tu ayuntamiento y a observar nombres como el de Maribel Díez de la Lastra y por supuesto el del alcalde José Luis Lassaletta Cano y es cuando comprendes que antes de elegir o de saber dónde estás, se te sitúa. Y en otras ocasiones la propia vida es la que te sitúa. Por lo que vas siguiendo a determinadas personas públicas que, por una razón u otra, marcan un poco la pauta.

Sin embargo, si echo la vista atrás, es algo evidente por ejemplo que nada me ha conducido nunca al Partido Socialista. Aunque bien pudiera ser que de haber existido en su momento, cuando asistí a la trayectoria política de un partido de centro. Creo sincera y efectivamente que el Partido Popular es una agrupación de centro.

Es sabido que en España, y como bien dice, a mi tampoco me gusta eso de las derechas e izquierdas; ese ha sido el marchamo que la sociedad española ha aplicado a las diversas actuaciones y clases políticas.

Naturalmente, en mi caso, soy persona de talante negociador y de trabajo en equipo donde la mayoritaria nunca ha sido de mi ideología ya que las áreas que he dirigido han sido mas cercanas a otro pensamiento ideológico. Sin embargo, he trabajado muy a gusto en ellas. Por lo que definirme como mujer de centro, creo que sí se puede decir. Pero más que de centro, más que de centro, me considero mujer de diálogo.

Creo que soy persona que no se cansa de negociar ya que si me siento en una mesa para trabajar a mi me da igual de qué ideología se sea. Me da exactamente los mismo. Me da igual que milite en un partido de izquierda, de extrema izquierda o de derecha, o de centro, o que no procese ningún tipo de ideología porque lo que se ha de hacer es llegar a acuerdos de consenso en los planes de recuperación, o en los planes que he trabajado en la Consellería como, por ejemplo: la discapacidad.

En esos siempre hemos llegado a acuerdos.

Siempre he intentado poner por delante lo que considero valores esenciales: diálogo y compromiso. Así como aplicar lo que al final funciona que no es otra cosa que llegar a acuerdos.

Eso creo que se puede hacer desde cualquier ideología.

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