Alicante ha perdido su identidad
ALC Ciudad, 01 agosto 2006.
Joaquín López Compañ
Hace unos días tuve la oportunidad de escuchar mientras viajaba en el autobús una interesante conversación entre dos personas sobre la ciudad, esa que todos conocemos, nuestra capital. Aquellos viajeros comentaban con añoranza el pasado y exponían lo cambiada que se encuentra la ciudad y las pocas hullas históricas que en ella se guardan.
La conversación que mantenían llamó mi atención, y empecé a preguntarme como ellos qué nos sucede a los ciudadanos de este municipio para que se haya permitido la desaparición de nuestra historia, identificada mayormente en la desaparición de edificios emblemáticos como La Aduaneta, La Casa Caturla, La Comandancia de Marina, y El Monumental, tradicionalmente lugar de encuentro de la juventud. Nada se va a decir en lo tocante a la calle Mayor, que más que una vía urbana transitable para el peatón, se ha convertido en un generoso espacio destinado a la restauración de paella y pandereta.
Pero volviendo a lo que íbamos, es imprescindible decir, que desde hace más de veintisiete años disfrutamos de una democracia, la misma que lleva aparejada los diferentes gobiernos municipales, autonómicos y estatales, que se han dedicado a gestionar, administrar y conducir de la mejor manera posible los municipios y ciudades. Entonces ha sido cuando me he preguntado, ¿cómo se entiende que nuestra ciudad haya perdido sistemáticamente la mayoría de sus señas de identidad? Y para añadir en la lista, podemos hablar del Cuartel de Benalúa, donde ha sido instalado un aparcamiento, o la Fabrica de Tabacos que todavía no conoce su destino futuro incierto, sin hablar de la Estación de Murcia que languidece en sus recuerdos de un pasado, que seguro fue mejor. Si en algún momento, cualquier alicantino tuviera que hablar de su ciudad, qué podría argumentar además de sol y playa. Que el Postiguet se encuentra abarrotado a cualquier hora del día y en todo momento de la semana. Pero si nos referimos a los monumentos. ¿qué monumentos histórico tenemos para presumir? El de la Plaza del Mar, que a pie de la generosa enseña nacional se levanta en bronce la representación de los tres Ejércitos, o que en la fachada posterior del Mercado Central ha sido instalada una placa conmemorativa de las 311 víctimas que perdieron sus vidas. ¿A qué edificios singulares nos podemos referir? Tal vez el Gobierno Militar, o las cuatro paredes del Palas. El progreso avanza y no hay quien lo pare, aunque no pase lo mismo con el túnel de las vías del ferrocarril, que ineludiblemente abrirá paso finito en superficie, a la expansión urbana que se abrirá, gracias a nuestros gestores públicos, junto a las lagunas de Rabasa.




