Sentimientos de un soldado
Cuando tocan a correo
y carta de día recibo
olvido todas las penas
que con África he tenido
Carta que de mi te alejas
y con rumbo tierno vas
a recitar a mi novia
las penas de un militar.
Oculto en este papel
te mando mi corazón
si mi sangre necesitas
está a tu disposición.
Cuando tocan silencio
me pongo a pensar
si mi novia tendrá a otro
y a mí me olvidará.
De ti depende la vida
de ti depende la muerte
de este pobre militar
que solo sueña con verte.
Me encuentro en artillería
anhelando por tu amor
si tu querer me fracasara
sería mi perdición.
Si me olvidas en mi ausencia
que muy larga se te hará
mira mi fotografía
y ella te consolará.
De Melilla he venido
de los mares me he librado
y vengo dispuesto a cumplir
la palabra que te he dado.
Toma niña este clavel
que es de la mata mejor
que criaron los jardines
del campo de Beni-Sidel.
Francisco Hernández Guillen 1946




