Por favor, respeto, gracias

Amiga, mujer, madre, hija o nieta de alguien que ha tenido la tristeza y la pena de perderte por la brutalidad de un personaje que no es digno de convivir en sociedad: ¿Qué se puede decir de algunos individuos o tal vez animales? Nada, sencillamente nada que no se halla dicho ya: ¡qué es un salvaje!, cierto. ¡Qué es un ser despreciable y con experiencia!, sabido y conocido. ¡Qué es un animal!, pues ya sabemos que el hombre es un lobo para el hombre y también para la mujer.
Por lo que deseo dedicar esta carta a todas aquellas victimas que han tenido la desdicha de sufrir el doloroso azote del terror en el seno de su sociedad.
¿Qué se debe hacer para remediarlo? No lo sé -doctores tiene la iglesia, la justicia y también la legislación-, pero ¡lo que sí sé!, es que una de las principales premisas de las personas se define en el respeto hacia los demás […] porque el respeto está relacionado con la veneración o el acatamiento que se hace a alguien ya que el respeto incluye el miramiento, la consideración y la deferencia de la persona cuando se tiene que asistir al funeral o sepelio de alguien. Así nos acercamos a los familiares del fallecido y mostramos nuestro respeto por el trágico acontecimiento, mostramos nuestro apoyo y damos a conocer también nuestra tristeza.
No obstante, también nos encontramos con aquello de mirar a algo o a alguien con respeto ya que puede conferenciarse con el temor o al recelo porque “A la mar hay que tenerle respeto, ya que puede ser peligrosa”, porque el respeto es un valor que permite que el hombre pueda reconocer, aceptar, apreciar y valorar las cualidades del prójimo y sus derechos. Es decir, el respeto es el reconocimiento del valor propio y de los derechos de los individuos y de las sociedad.
El respeto no sólo se manifiesta hacia la autoridad, como sucede con los alumnos y sus maestros o los hijos y sus padres, porque el respeto permite que la sociedad viva en paz y sana convivencia basada normas e instituciones, ya que implica reconocer en sí y en los demás los derechos y obligaciones, por eso suele sintetizarse en la frase: “No hagas a los demás lo que no quieres que te hagan a ti”.
Por contra, la falta de respeto genera violencia y enfrentamiento ya que cuando dicha falta corresponde a la violación de una norma o de una ley, incluso es castigada a nivel formal. Este castigo puede ser una multa económica o hasta el encarcelamiento. Pues muchas, y de diversa gravedad, son las faltas de respeto que existen en el marco de nuestra sociedad actual […] así hallamos las que se acometen en el seno laboral como cuando un jefe no trata a sus trabajadores como seres humanos sino como esclavos. No obstante, también tienen lugar dentro de la familia cuando los hijos realizan a sus padres desplantes o gritos [..] porque la mala educación, la falta de tolerancia con respecto a las ideas o formas de vida del prójimo, la ausencia de valores, la soberbia y el egocentrismo son algunos de los elementos que más originan esas faltas de respeto. Las cuales son cada vez más frecuentes en ámbitos educativos donde ha aumentado el número de alumnos que se enfrentan e insultan a sus profesores.
En esencia, esta es una de las muchas epístolas que nunca hallarán su final hasta que los protagonistas del teatro mundial seamos capaces de descubrir la palabra RESPETO.
Don Pero, veintiséis de diciembre 2018.




