Un momento para la reflexión
ALC Ciudad, 10 octubre 2006.
Joaquín López Compañ
Regresando del viaje realizado, aprovecho el magnífico puente que ofrece el mes de octubre y que ha permitido trasladarme a tierras lejanas. Escuchaba en el dial las interesante noticias locales de mi ciudad, no tengo más remedio, que detenerme a reflexionar sobre el lugar donde resido. En plena ocupación e intentado localizar la exacta ubicación, nace un singular pregunta: -¿Qué está ocurriendo en mi entorno habitual? – Cuando una persona principal ha decidido encargar al Seprona que investigue las operaciones inmobiliarias de la Comunidad Valenciana. ¿Por qué será?
Esto me trae a la memoria, algunos paradigmas que he seguido por los medios de comunicación: el asunto de Castellón, la Terra Mítica de Benidorm, los contratos del famoso, las interesantes noticias de Torrevieja, los preocupantes informes de Orihuela, las interminables obras en Alicante, las de Catral, y porqué no; también las de Dolores.
Estas elocuentes muestras del saber hacer cotidiano de nuestros gestores han abierto un agujero oscuro en la galaxia de la reflexión por los muchos ríos de tinta que han llenado las páginas de las rotativas y a tenor de lo publicado, se ha formulado una moción de censura, un desarraigo en la réplica y locuaces silencios en los ciudadanos, impidiendo que éstos abran la boca en su propia casa.
Todo ello, para mayor grandeza de la participación activa en la cosa pública. Con estas premisas, será muy difícil que las oscuras dudas abiertas puedan disiparse en la vía Láctea, si además añadimos, que nuestros gestores se pasan la vida discutiendo, cuestionado, difamando y no actuando. Máxime, cuando uno de ellos redacta las virtudes del autogobierno, describiendo a la sazón: que Alicante forma parte de una Comunidad que ha sabido integrarse a su gente.-¡Pues no lo entiendo!- cuando la flor y nata de la gestión pública la encontramos un día sí y otro también en los palacios de justicia. Pero menos lo entiendo aún, cuando otro de la misma casa, añade en su redacción la palabra solidaridad, para decir: Que la comunidad Valenciana es, a diferencia de otras, un ejemplo a seguir. ¿Qué significa esto?
Cuándo cabe la posibilidad de que nos puedan obligar a eliminar la fiesta de moros y cristianos, porque nuestra Comunidad como otras, ratificó la Constitución del 78. -¡Pues no lo sé!- Pero lo que sí entiendo. Es que tanto, los unos como los doses, los añiles como los encarnados y las alternancias como las bicefalias, no han conseguido alcanzar la medida justa que demanda la sociedad valenciana.Entonce: ¿Qué estamos haciendo? ¿Qué se instale en la vida pública la designación y, que esta nazca por medio del amiguismo? ¿Que el añil no se aclare no con lejía en su propia casa? ¿Que los encanados busquen la alternancia por medio de la bicefalia?¿Que las voces menores no sean escuchadas por lo grandes bloques?- Y que los ciudadanos, ¿tengan que llevar sus peticiones a la fiscalía? Esto estamos consiguiendo entre todos. No quisiera pensar, que esto ha de ser así y que a los ciudadanos, únicamente les queda votar cada cuatro años. Porque seguro, que los gestores saben muy bien lo que tienen que hacer.
Esto me lleva a entender la futura instalación de once depósitos de combustible en primera línea de playa. Pero volviendo a lo que ocupa, que no es otra cosa, que disfrutar del poco tiempo que me queda de puente -«rojo»- y no preocuparme de nada más. Salvo que al regreso me espere la ineludible obligación de pagar los impuestos, tasas y gravámenes para mayor gloria de la gestión.
Feliz nou d’octubre.




