Ante el descuido espontaneidad
LU, 13 mayo 2019.
JOAQUÍN LÓPEZ
El pasado concierto casi se frustra por negligencia. Pero la improvisación llenó de júbilo las nueve décadas y cuatro años de una vecina del barrio.
Previsión. El pasado domingo, 12 de mayo de 2019, se había previsto celebrar un concierto de La Coral del Plá en la Plaza Mayor del Raval, según indicaba el cartel publicitario de la Asociación Vecinal. Hora prevista las siete de la tarde. El escenario ubicado en su lugar. Las voces de solistas preparadas y el coro listo para actuar. Todo estaba dispuesto cuando ¿dónde están las sillas para el público asistente? ¡Quién lo sabe! Las preguntas se amontonan. La asociación no tiene respuesta. El área de cultura municipal no dice nada y cuando habla sólo argumenta que «se ha olvidado del asunto».
Público. El presidente de La Coral no sale de su asombro. El público acude al acontecimiento pero pocos se pueden sentar, salvo personas que utilizan sus propias sillas de ruedas o andadores particulares, así como los que tuvieron la suerte de ocupar las mesas de la cafetería o los escasos bancos existentes en la plaza. ¡Vaya desastre! Decían algunos ¿Será tal vez por la ausencia de equipo de megafonía o porque tampoco hubo sillas?, pues por las dos cosas hablaban otros ¡Posiblemente!, pero esto no puede ser.
Solidaridad. Ante la ausencia de previsión de algún responsable de cultura del Ayuntamiento, el presidente de La Coral del Plá, Miguel Martínez, decide improvisar el evento y realiza un ensayo al aire libre, es decir, hacer una cosa que no está prevista a pesar de ser un concierto programado. Asimismo la asociación vecinal que también improvisa, a pesar de no recaer nada en su responsabilidad, aportando los enseres necesarios para que los vecinos y público en general pueda disfrutar del concierto anunciado.
Celebración. La directora Mariana García junto con el guitarra José Bolaños y unidos todos bajo el amparo de La Coral del Plá ofrecen los valores estéticos de cada una de las voces determinando la calidad artística del coro que por cierto fue magistral. Pues todo el orfeón buscó con su generosa actuación el valor añadido del agradecimiento a la audiencia y tanto fue así que además de completar el programa se prodigó con la improvisación de cantar «cumpleaños feliz» al 94 aniversario de una casi centenaria vecina del Raval.





